Pintando Poesía | Paloma Fadón
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¿Hablamos?

PINTANDO POESÍA

El movimiento del trazo, eludiendo focalizarlo a través de un punto de vista o desde una perspectiva que nos abra una ventana en el cuadro, hay movimiento y en él depositamos el gesto. Nace del sentir, cuando ser y vida transitan al unísono el camino recibido. 

PRESENTACIÓN

Hablamos de PINTAR PALABRAS instalados en el movimiento y no en la obra en sí misma. El vehículo del movimiento es el TRAZO que, como un paso mal dado, puede acabar con la obra. Los trazos que están de más encubren, sin acabar de soltarse ante lo que ya es; los que faltan nos impiden seguir andando, nos detienen y nos hacen volver y volver. Pero tirar del hilo, dejar ir al trazo, permitiendo que el flujo sea tan límpido como el torrente que nace, tan ininterrumpido como el cauce, tan real como el río que no se detiene aunque su agua nunca sea la misma, y vacío acoge infatigable el flujo, es quien mejor simboliza el movimiento que traspasa como una punzada todos los tiempos. El VACÍO que no es el que está libre de formas y colores, lleno a su vez de nada, sino el que permite la oposición de los contrarios, que la dualidad se establezca, el que sorbe la energía, el que aspira la mirada, el que arrebata el alma. No se da a la vista, tampoco se lo escucha, ni es ni tiene conciencia, pero permite que todo lo demás sea.

PALOMA FADÓN

Tras estudiar Bellas Artes en Bilbao y Madrid, se fue a Nueva York, durante un año, para adentrarse en el arte que en los años 80 imperaba, abriendo un camino que parecía inevitable para quien deseara transitar por la corriente de la expresión artística.  Sin embargo, la impresionante exposición de obras de Asia Pacífico que el Museo Metropolitano de Arte organizó, le obligó a hacer un alto en el camino y tomar el sentido contrario. A pesar de la incomprensión, el arte allí presente irrumpió en su ser pidiendo paso para su estudio y asimilación. Y llegó hasta Beijing y Hangzhou en China con el propósito de estudiar pintura, pero el trazo con el que pintaban caracteres, detuvo su caminar, exigiéndole adentrarse y profundizar en los entresijos del arte por antonomasia de China: el movimiento del trazo cuando se escucha poesía.
“El Trazo exige encontrar su inicio y seguirlo a lo largo de la obra, es un camino, el de la vida: el dao. Adentrándose en él se siente el cambio, lo que muta, según el camino se despliega, se desarrolla. La ancestral enseñanza del I Ching en el que nada permanece, tan sólo la búsqueda de una órbita en la que perderse con el movimiento universal”

Desde Paris 1991 a Granada 2018. Desde la ciudad que sin duda más me influenció hasta la que es mi ciudad.  27 años, 14 exposiciones, 9 ciudades. Una vida. Una pasión.

tratada

Un verso que se diga sin palabras. O si palabras tiene, nada expresen. Una línea en el aire, un gesto breve. Que, en un hondo silencio, me resuma. La voluntad que quiere, la mano que escribe.

La caligrafía china es una representación, casi exenta de la función semántica. Un logos ebrio, olvidado de si mismo. Cada carácter, cada pincelada, debe ser cosa viva y su lectura revelación maravillada.