Pintando Poesía | Mirando al Arte
22964
post-template-default,single,single-post,postid-22964,single-format-standard,ajax_fade,page_not_loaded,,select-child-theme-ver-1.0.0,select-theme-ver-4.7,vertical_menu_enabled, vertical_menu_transparency vertical_menu_transparency_on,wpb-js-composer js-comp-ver-5.7,vc_responsive

Mirando al Arte

María Zambrano dejó escrito «Algunos lugares de la pintura» que se puede leer en el volumen IV de las OOCC presentado por Pedro Chacón Fuertes y destaco de dicha presentación: lo que resulta algo esencial en las reflexiones de Zambrano sobre la pintura: la categoría sobre las que se sostienen no es la de Belleza, sino la de Verdad.

En dichos lugares de la pintura de Zambrano está el capítulo titulado Tal como un péndulo que dice así: Así, el ser que ha despertado, como un péndulo viviente, ha de sostenerse en movimiento incesante, sostenido por un punto remoto, trasformando el desfallecimiento en pausa, y la pausa, en lugar de más honda y obediente oscilación, revelando así su secreto de ser un diapasón del imperceptible fluir musical del interior del tiempo vivo.

Movimiento, flujo, imposible fluir sin movimiento. Ahí debería sentirse a gusto el espectador de una obra de arte, como un péndulo ante el cuadro, la obra, basculando, nunca estático, rígido, quieto… Como en el taichi que le pide al cuerpo disposición, atención a su derredor, movimientos envolventes, adentrarse en el espacio abrazando el aire, acariciando la brisa, atrayendo desde la orilla a las olas del mar que se aproximan y se van impulsadas por la atracción del abismo marino… Una mirada que baila la verdad velada en la belleza.

No Comments

Post a Comment