El Sutra
22952
post-template-default,single,single-post,postid-22952,single-format-standard,stockholm-core-1.1,select-child-theme-ver-1.1,select-theme-ver-5.1.8,ajax_fade,page_not_loaded,vertical_menu_enabled, vertical_menu_transparency vertical_menu_transparency_on,wpb-js-composer js-comp-ver-6.0.5,vc_responsive

El Sutra

En sánscrito sutra significa hilo conductor.

Cuando uno se dispone a hablar, ya sea para dar una breve explicación o una conferencia sobre un tema que se conoce en profundidad, puede uno atascarse y que no surjan las palabras o bien agolparse todas queriendo salir a la vez, ni lo uno ni lo otro es muy recomendable. Sería importante, sin embargo entrar en un orden que permita que las ideas se ayuden unas a otras, aclarando paso a paso los conceptos, de forma que las palabras vayan apareciendo sosteniéndose entre sí, a la vez que conducen, al que escucha, a ver la idea que hay detrás de la explicación o la conferencia y que se quiere transmitir.

Dicho flujo de palabras, cuando sale limpio de saltos, atascos o interferencias, cuando no hay que empujarle y tampoco se embrolla consigo mismo, cuando no necesita ir hacia atrás para recoger ideas perdidas o no se pierde en lagunas insondables de las que no sabe o no puede salir, cuando fluye como si fuera lo más natural del mundo y puede entonces el que escucha seguir plácidamente el recorrido por las ideas, se siente como si alguien o algo lo hiciera por uno. Se siente la levedad del ser, no hay un ego que pesa y opaca, hay un sentimiento de transparencia, como si un hilo conductor le atravesara a uno.

Para llegar a ese punto es necesario, qué duda cabe, haber recorrido bien ese paisaje, sentirse a gusto paseando en él, y aún así se puede ser traicionado por un sí mismo incómodo, preocupado, descentrado, miedoso o acomplejado, a saber. La capacidad de ponerse al servicio del momento, hacer de ese tiempo un todo de entrega, en el que la conciencia no rige ni controla, dejando hacer con la mayor naturalidad a lo que ya se le ha dado paso, confiar entonces, dejar de ser para sobre todo estar, es entrar en un claro en el que las palabras se dan sin desgaste, vienen y se las deja ir, tan sólo se está para que las palabras se den.

El Trazo tiene también eso: flujo, un dejar que vaya a través de uno con la mayor naturalidad y el menor de los impedimentos. Un hilo conductor…

La forma de lo uno
No Comments

Post a Comment