Paloma Fadón
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LA CLAVE: Mirar, aprender a ver.

Mi vida está centrada y dirigida por el arte. Con 16 años entré en la Facultad de Bellas Artes de Bilbao, siempre inquieta por investigar, perfeccionar y cuestionarme cual es mi expresión artística. Terminé la carrera en Madrid . Con 21 aterricé en Nueva York donde visité una exposición de Arte Chino en el Museo Metropolitano de Arte. Me impactó, más que cualquiera vista hasta el momento; corría el año 1981 y ese era un arte del que en España ni siquiera se oía hablar. No entendía nada, me costaba entrar en su composición, en el trazo, la técnica la desconocía y el pensamiento me era totalmente ajeno. Pero a la vez me atraía poderosamente hasta el punto de tener que volverla a ver y empezar a comprar libros y buscar con quien aclarar conceptos.  Cursando las asignaturas de doctorado en Madrid, solicité una beca del Ministerio de Asuntos Exteriores para estudiar en China. Era 1986 y me fui sin dudarlo como estudiante de doctorado .

Nada más llegar al Instituto de Lenguas de Beijing. y sin palabras que poder decir, encontré un maestro que daba clases de caligrafía y entré en su clase, con gestos me sentó ante un papel y puso un pincel chino entre mis dedos, de una forma tan extraña a mi mano que me dolía tras las horas que allí pasaba repitiendo y repitiendo caracteres sin decir nada.

Quizás ahí está la clave, al no poder decir ni escuchar la capacidad de observación la potencié hasta tal punto que las palabras me estorbaban, sólo quería mirar, aprender a ver.

La investigación me llevó a pretender, no simplemente copiar la caligrafía ya existente, sino y siempre a través de ella, alcanzar las cotas de expresión intrínsecas a mi. Para ello apelé a mi propia lengua y los signos de los que me  valgo para escribirla. Fue así como mi caligrafía, siguiendo la técnica y la estética chinas, adoptó el español para extraer de mis trazos toda la expresión que llevo dentro como ser humano.

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“Incipit Vita Nova”

INFLUENCIAS

Ciudades

París y aquellos veranos adolescentes en los que me sumergía en sus calles recorriendo lo que leía en los libros de arte, aquel deambular por museos, salas plagadas de obras y calles donde imaginaba a los artistas de principio del siglo XX con su pensamiento a cuestas y su hacer rompedor en los estudios.

Hangzhou fue el lugar donde deje de mirar hacia fuera, y eso que le dicen el paraíso en la tierra por su belleza. Estaba tan lejos de cualquier senda conocida que sólo me tuve a mí misma para enfrentar lo otro, lo diferente, el Misterio más recóndito; hasta escuchar a uno de mis profesores decirme que era la reencarnación de una calígrafa japonesa del medievo.

Granada me acogió para materializar el trazo que germinaba incansable haciéndose el protagonista de mi vida, por mucho que hubiera querido dinamizar con otras actividades como la enseñanza, han sido los senderos de sus montañas los que han templado mi paso y dado cauce al trazo.

Libros

SHITAO y su Discurso sobre Pintura que dejara escrito hacia 1710 ha sido compañero inseparable durante muchos años. Nos introduce de lleno en el Trazo Único como base y sustento del Arte, en él está la ética, la estética, el pensamiento y la técnica tanto de la composición como de los materiales que son y están en la expresión artística de China.

El libro de los Cambios o I CHING sigue siendo compañero inseparable con su capacidad para invertir el camino que se diría dado e inexcusable, para abrir una imagen que aunque extraña en un principio, al dejarla hacer invita a ver la situación con otra perspectiva, en ocasiones tan opuesta que se diría mágica.

Personas

Me costaría elegir, pero sin duda son tres. Huaisu, monje calígrafo, pintor de poesía diría yo. Gran figura de la escuela Chan y mi debilidad cuando de aprender del trazo se trata por esa cursiva loca tan libre, poderosa y entrañada.

José Saramago cuya poesía me invitó a coger el pincel y entregarle mi trazo gracias a esos espacios que genera con las palabras, con él sentí la fuerza del camino con tiempos múltiples imprescindible para que el trazo germine.

María Zambrano, que me da fuerza e inspira hoy mi trabajo con su pensamiento, cuya Razón Poética desarrollada en su libro “Claros del bosque” me permite salir del tiempo sintiendo la gravedad del espacio y que aunque escrito en prosa, es pura poesía.

El trazo está en la base del arte de la pintura de palabras, parte de ese ente abstracto para construir la obra sin despegarse de su cualidad más intrínseca, la abstracción, crea abstraído del contenido de los signos, contenido que está, es poso y actúa como tal, pero lo abstrae para no concretar, dejándolo ser paradójicamente sin saber qué, no hay una búsqueda consciente de lo que es, hay un deseo de adentrarse en el proceso, en la acción.

LA CALIGRAFIA CHINA

La aventura artística de la caligrafía china es una ancestral apuesta por llevar el texto más allá de su significado literal, haciéndole testigo de un instante mudo en el que el trazo toma la palabra, extrayendo el sentimiento que se apodera del calígrafo cuando la expresión necesita llegar más allá de la razón y hasta el mismo corazón.

Entonces el pincel se adentra en el espacio del papel del que entresaca esa forma entre mil, empapada de energía ininterrumpida, capaz de atrapar al espectador a su maraña hasta hacerlo partícipe y deudor de una visión que poco a poco se aposenta en su interior acompasando su respiración. Camina del caos al orden, extrae el presente, ordena para que los sentidos aprecien.

La práctica de la caligrafía se circunscribe al mundo de los letrados, personas cuya actividad es intelectual y en el ámbito de las humanidades. Cultivan el pensamiento y la observación, se interesan por el espíritu y la energía, la capacidad del ser humano para crecer y comprender la vida y su interacción con el universo. La existencia aquí y en el más allá. Son poetas, literatos, monjes, eruditos, filósofos. Saben que el Arte y la inspiración no pueden ser requeridas a capricho, es el ser humano quien sabiendo estar alerta aprovecha esos momentos irrepetibles para ejecutar una obra maestra. Pero el Arte no llega sin el sustento de la técnica que es la que se va a adquirir a través de la práctica diaria con el pincel y la tinta. A través del tiempo la técnica se ha ido depurando hasta crearse una ciencia casi exacta que logra el dominio de los utensilios y la variedad de trazos posibles para ejecutar todos los caracteres que integran el idioma. La práctica de la caligrafía estudia las posibilidades y la perfecta asimilación del manejo de los utensilios, así como la impecable ejecución de todos los trazos y los enlaces de unos con otros para la construcción de los caracteres.

Pincel en mano, cada hombre es un artista de sí mismo. Caligrafía eres tú.