En ese camino hacia el olvido del ego, nos dice Zhauangzi: estar sentado en el olvido. Y el trazo lo recoge en su "actividad creadora de las diez mil cosas" que Laozi nombra
La vida que adquiere un trazo, su realidad, su verdad, entiende poco de puestas en escena llenas de sofisticación y grandiosidad, exotismo o extraordinarios caminos que la puedan envolver con el misterio que rompe la rutina. Son sólo apariencias, la mayor dificultad del camino, su
pasos No vayamos al fondo, caminemos al encuentro del centro. En el centro hay coincidencia, es encrucijada de caminos, punto inmóvil que dispara el movimiento. María Zambrano sitúa en el centro el encuentro de su vía positiva con su vía negativa: la primera es la del
una aurora que será una entraña celeste Hacer emerger al Trazo se inscribe en el acto creador. Un acto que no puede circunscribirse a definiciones o juicios que delimiten, no hay intención de atraparlo para encerrarlo en una obra estática e inmutable. Porque el Trazo es
Damos el salto del mito a la realidad, un salto de 13 siglos con el que aterrizar en la Dinastía Qing (1644-1912) y será Shitao, un niño príncipe descendiente de la familia imperial de la anterior dinastía, quien nos va a dar el tono. El
Y seguimos hacia atrás, hasta ese siglo IV en el que vivió Wang Xizhi, su maestro se remonta al siglo II, de cuya obra hizo innumerables copias. Es la suya una saga de hasta 11 generaciones de letrados que dedicaron sus vidas a la Administración
De los Bienaventurados dice María Zambrano que son: Seres que han logrado la identidad y que la llevan ostensiblemente, a modo de un sello que los hace discernibles, haciendo asequible así su misteriosa vida. Intangibles y capaces de una comunicación que apenas hacen sentir; comunicación
La Mirada, esa mirada que conectamos con Zhao Mengfu, que ha de llegar 5 siglos más tarde, y que recae más que en el paisaje, en la naturaleza. Se traduce a menudo como pintura de paisaje a una variante de la pintura china, pero me